7 de agosto de 2014

Alcohol. Playa. Nosotros.

Y me hablabas. Con ese acento. Ay el acento. Y la barba de tres dias. Y tus ojos. Y tus manos sobre cada parte de mi cuerpo. Y tus dedos enredados en mi pelo.
Entonces me besaste. Y me cogiste. Y me volviste a besar. Fue la única vez que besé con los ojos abiertos y tú también los tenías, no podía cerrarlos, perderme aquel azul se consideraría delito. Aquel azul que hacia que el mar se quedara en poca cosa. Te acariciaba. El pecho. La cara. Me comias la oreja, y el placer me recorria de punta a punta. Y acabamos empapados.
Las olas nos sirvieron de cama.
Tu mano en mi culo.
Mis uñas en tu espalda.
Tu pecho contra mi pecho.
Mis gemidos en tu oido.
Tus dientes en mi cuello.
Mis piernas abrazandote.
Tu lengua en mi boca.
Y nos besamos una y otra vez y luego otra vez. Nunca me habían besado así. Tan dulce pero llevando el ritmo. Tan como si el mundo acabara en mi boca. Tan, tan, tan...
Y no parabamos de tocarnos. Tus dedos me recorrían cada vez más fuerte y yo te agarraba y te mordía alguna que otra vez. Tiritabamos. Y cuando me abrazabas para darme calor, tiritaba con más fuerza. Qué cosas.

24 de julio de 2014

Sobre las canciones

Dicen que hasta que no vives el amor no entiendes las canciones. Y vaya putada ¿no? Porque cuando digo amor hablo de lo que viene después también, ¿sabeis no? Que el amor así, sin más, es muy bonito. Pero nadie piensa lo que supone borrar la palabra 'nosotros' de mi vocabulario. Es algo así como intentar dejar de fumar. Al principio no, pero cuando pasan un par de semanas, tienes mono de echarte un cigarro. Y dependiendo de tu dependencia te lo fumas o no.
Nadie piensa en las lágrimas, las noches sin dormir, la música a todo volumen mientras canto hasta quedarme sin voz, porque si no es contigo, no me apetece hablar con nadie. 
El nudo en la boca del estomago que me quita las ganas de ser persona. O las ganas de quedarme aquí y querer irme lejos. 
No piensan en las vueltas de cabeza que hacen que me maree hasta caer rendida en la cama. Y claro ahí lo paso mal, porque estoy sola. Sola. Sola, en la cama donde antes te desnudaba sin quitarte la ropa. Y quitandotela también.
También me refiero a las duchas sentada con las rodillas entre los brazos, sintiéndome pequeña y repitiendo dos palabras, ocho letras, no es te quiero... sino '¿Por qué tú?'. Si. Por qué tienes que ser tú el que controle mis estados de ánimo. Mi felicidad.
O ¿por qué no nosotros? Y luego recuerdo lo hijo de puta que fuiste alguna vez y se me pasan un poquito las dudas. Pero un poquito. Como lo que queda de mi.
Hablo de las sonrisas que duran meses pero que no hacen que me sienta mejor. Que confundir las estrellas con tus lunares sea lo que me haga un poquito más feliz, porque así parece que aún no te has ido. Que sigo sobre tu espalda besando cada centímetro. Y eso me da pena. Me doy pena.

Y claro, hablo de sentir como las pequeñas mariposas van muriendo, es un cosquilleo distinto, de intentar seguir revoloteando, pero no poder. Nerviosismo. Y lo peor es que se que tan solo se va con uno de tus besos. Ay tus labios. 
Tus besos en la boca. 
Tus besos con lengua. 
Tu boca.
Tus besos. 
Tu lengua.
Tus. 
Tu. 
Tú.


Que a mi si me dicen 'estoy enamorado' respondo 'ten cuidado'. Y eso no puede ser buena señal.

21 de julio de 2014

Preguntas rotas

A veces el universo me parece un buen sitio para perderme. Me gusta sentirme pequeña. Sin rumbo. Quizá porque me recuerda a cuando estab...(oy) enganchada a la droga más adictiva que existe. El amor, o en su defecto, tú. O tal vez sólo quiero que me presten un poco de atención. A mi. Que me aguanten. Que me escuchen. Que escuchen lo que mi cerebro lleva gritando durante todo este tiempo. No sé. Hay muchas cosas que no sé. Muchas cosas que no entiendo, como por qué te sigo queriendo tener en mi cama. Por qué sigo insistiendo aún cuando me ignoras. Por qué no puedo olvidarme de aquella noche entre tus brazos. Y tu mirada que decia algo así como 'Ven aquí gilipollas, que por fin vas a ser feliz' ¿Por qué me lo creí?... si la noche que nos conocimos imaginaba que algo iba a ir mal.

Tampoco se porque cuando estas borracho dices cosas que ni tú mismo sientes, cosas que hacen que se muden a mi tripa pequeñas mariposas. No entiendo cómo puedes vivir sin mis besos, sin hablarme cada dia. Solo te quiero para mí, decías. Y sin embargo, sigo esperando que me respondas. Cómo pudiste repetirme una y otra vez 'te quiero' y que ahora no me quieras ni follar. ¿Será que no quieres nada serio? Sí. Tiene que ser eso. 
Y lo que menos entiendo es por qué sigo torturandome pensando en el futuro que podíamos haber tenido y la letra tan bonita que hubieramos utilizado para escribir nuestra historia. Por qué estoy jugando con mis sentimientos, adicta al juego del amor. No entiendo porqué en las cajetillas de tabaco viene un mensaje de 'Fumar perjudica gravemente su salud' o 'Fumar mata' y sin embargo cuando estás a punto de enamorarte no te avisan de que eso si que perjudica gravemente tu salud... Sabes, quedarme a vivir en la curva de tu sonrisa también es peligroso. Porque otra forma de morir es ver como le sonríes a otras mientras yo sigo besando cada centímetro de tu cuerpo. Enamorandome. Y aprendiendome cada lunar, memorizando cada rincón hasta poder recorrerte a oscuras. Tampoco sé por qué sigo fantaseando con la idea de que hoy no dormiré sola.

Y aún sigo esperando que me hables.

3 de julio de 2014

Sobre las noches...

Todas parecen domingo sin ti. Sin nadie a quien picar, para que me tire un cojín y empecemos una guerra de almohadas que acabe en una batalla por ver quien domina a quien mientras follamos como locos. Todas son iguales y acaban igual. Tienen en común, tu nombre y al invierno del lado izquierdo de la cama. Y todavía desafino cuando alguna canción habla de nosotros, y enmudezco cuando suena esa canción, la canción que presenció como iluminabamos tu salón cuando nos besamos por primera vez, pareciamos dos diamantes cariño. 

Y a eso de las 2, sola, miro a la ventana y me parece que la luna me mira como diciendome 'ven aquí gilipollas. Va a empezar a llover' y me doy cuenta que está ahí cada noche para abrazar y acariciar a todas esas personas que se sienten vacías. Y lloro. Y canto. Recito tu nombre como si fuera auténtica poesía. Y, a veces, saco tu carta de mi cartera y la leo como si todavia existiera un NOSOTROS. Y si en algún momento te preguntas si te he olvidado, mira a la luna, y me verás abrazada a ella y a todos los 'te quiero' que no me atreví a decirte, que llaman a puerta noche tras noche. Luna tras luna.
Las noches dejaron de ser bonitas cuando no me llamabas borracho y me decias que me querias y que me echabas de menos. Daba asco. Si. Mucho. Pero tengo que admitir que lo echo de menos. Era bonito ver 14 llamadas perdidas y descifrar tus mensajes, releerlos mil veces. Te juro que no había nada más bonito que ver que te acordabas de mi aunque estuvieras hasta el culo de ron. Y jugaba a cabrearme contigo, para que me lo volvieras a decir, una y otra vez. Y entiendo que te fueras. Y que nunca vuelvas a escribirme o a llamarme.

Y como el gran hijo de puta que eres, has conseguido que cada vez que mire las estrellas, me acuerde de los lunares de tu espalda y se desate una catástrofe en alguna parte de mi oscura y solitaria habitación, donde la única luz es la del mechero. En el fondo, sé que te cargaste todo lo que alguna vez me importó. Te cargaste todo lo que era. Pero al menos fuiste tú.

30 de junio de 2014

3:13 a.m

No puedo dormir
las ojeras me llegan hasta la barbilla
y no tengo fuerzas para cerrar los ojos y no pensar.

Estoy rota,
otra vez.
Y de verdad que esta vez,
no imaginaba que pudiera ser para tanto,
habiendo tan pocos mares entre medias.

No tengo lágrimas que derramar,
porque en el fondo
no hay una razón concreta
por la que llorar.

Pinchazos en la tripa,
la recorren de arriba a abajo
y hacen que se vaya apagando la luz que me mantenía
un poquito más viva.

Ojos rojos,
y no de fumar contigo.
Ojalá.
Solo es el reflejo de como estoy por dentro,
que las cicatrices se han abierto
y eso se nota.
Duele.
Dolía él.
Dueles tú.

Vodka y tabaco
y algunas canciones
que me ayuden a olvidar...
nada,
porque no hay nada que olvidar.
No somos nada,
no hemos sido nada
y no vamos a ser nada.
O eso has decidido.

Así que,
dejame sola,
no quiero verte
no quiero hablar contigo y
fingir que todo esta bien.
Porque no lo está,
me he acelerado

y esta no era mi carrera.

Quiero correr(me)
con alguien y no sola
como de costumbre.
Hablo del amor, claro.

Yo queria quererte. Y tú no.

Perder batallas antes de empezar. A veces te dejan tan destrozada sin darse cuenta. Y no tienen que saberlo. Que son más felices sin ti. Te quieren cerca pero no tan cerca como te gustaría estar. 

Y aunque intentes evitar ilusionarte, te sale solo, como he acabado. Todos encuentan su 'vivieron felices y comieron perdices' y tu te quedas frente a una mesa con dos platos, vino caro y música romántica. Pero con un plato, sin vino caro, ni música romántica. Y sin ti, claro. Y eso que nunca te he tenido. Imagínate.

Pero tienes razón, no mereces formar parte de mis ruinas. Maldita sea, solo queria quererte. Hacerte feliz, el amor, o un hueco en mi mierda de vida. Porque no mejora. Que cuando vienen momentos buenos, aparecen pesadillas. ¿Y qué hago? Solo tengo que cambiar. Renovarme. Quiza busque el calor de unos labios a ver si consiguen hacer algo bonito. Joder es que a veces estaría bien ser una puta roca y no poder ilusionarme con nada. ¿Algún día aparecerá alguien que me demuestre que todo esto ha valido la pena? Alguien a quien llevarle el desayuno a la cama por las mañanas y que, cada noche, al acostarnos me cuente que tal le ha ido el dia. Que no hiciera falta decirle 'te quiero' para que viera en mi mirada que era lo más importante en mi vida.

Y solo me queda llorar, llorar hasta que revienten mis ojos. Y desgarrarme la voz gritando. Me ayudará a estar mejor. Pero no tardes.

26 de junio de 2014

Sobre el amor

'De acuerdo con la mitología griega los humanos fuimos creados con una cabeza con dos caras, cuatro brazos y cuatro piernas. Zeus, temiendo el poder de éstos, los separó en dos seres diferentes. Condenándoles así, a pasar toda su vida buscándose el uno al otro'.
.............................
¿Qué duele más, que te llamen gilipollas o un desamor? Censuramos palabras como puta o cabrón y hay cosas mucho peores con las que insultar, 'voy a matarte de amor' por ejemplo. Digo, hay muchas formas de morir y cuando estamos enamorados, decimos continuamente 'muero de amor'. Vamos a ver, ¿es realmente algo positivo? Para mí no. No quiero morir de amor. Quizá amar hasta morir estaría mejor. Morir amando. No sé. Qué me decis de vivir amando.
Es cierto que no se me ocurriría mejor sitio para morir que en sus brazos pero, piénsalo dos veces, en vez de eso ¿no preferirías pasar todas las noches que te quedan en sus brazos?
Shakespeare inventó una historia en la que sus personajes si morian de amor. Y es una obra dramática.

No me gustaría morir de amor.

Es una puta adicción, peor que la droga. Y poco a poco se va convirtiendo en una necesidad que no puedes controlar, simplemente te engancha. ¿Y para qué? Platón consideraba que el amor era una enfermedad, un trastorno obsesivo hacia esa persona, y no estaba equivocado. Nos guste o no cuando estamos con alguien tenemos ese miedo, que no nos atrevemos a admitir, a que se vaya con otra, a no estar a la altura, a caer en una rutina y millones de cosas que, poco a poco hacen que renuncies a pequeñas partes que te definen para adaptarte a la otra persona intentando alcanzar ese deseo de que sea 'tuya'. Hasta que te conviertes en una persona completamente diferente, pero eh, ¡TIENES AMOR! Has conseguido el objetivo que todos persiguen. Y cuando preguntas el por qué de este cambio algunos dicen 'he madurado'. Pero, ¿de verdad, renunciar a ti es madurar? Para mi no, por lo menos no con 19 años. Y claro todo esto en el caso que vaya bien. Luego están los casos en los que las personas terminan rotas, como las miles de promesas que hacemos cuando nos ponemos una venda en el corazón. Y lo que es peor, acaban perdidos, porque ya no se reconocen. Y ahi si sientes que alguna parte de ti, muere poquito a poco. Y no sé si de amor.
Algunos acabamos destrozados y cansados de que nos rompan una y otra vez. Y tiren a la basura todas nuestras ilusiones. Y como cualquier persona haría, pierdes la confianza. En ti y en todos. Pero bueno sigues buscando, porque la única que no se va es la esperanza. Maldita hija de puta. Para ser feliz necesitamos nuestro 'Romeo', porque eso es lo que nos han enseñado. Y deberíais saber que también es bonito aprender a bailar solos. Por lo menos dos o tres canciones.

~Dijo una adicta al amor desintoxicándose~

23 de junio de 2014

Amores que matan nunca mueren.

Y es bonito
como seguimos esperando a esa persona
aún sabiendo 
que no va a volver.

Suena alguna canción de Sheeran o de Dylan. No para de nombrarte. Y me acompaña algún que otro cigarro y el ordenador siendo testigo de la cantidad de palabras que me salen cuando quiero escribir para sentir que no te has ido. Que sigues aquí. Conmigo. 
Ojos hinchados. Recuerdos a flor de piel. Y pelos de punta al regalarte cada canción. Miro por la ventana mientras me fumo un cigarro e intento imaginar que la brisa que golpea suavemente mi cara eres tu, que has vuelto y me estás susurrando cosas bonitas y jugueteando con mi pelo.

3 y 12 de la mañana. No estás. Y se produce una inundación en mi cama y no por nuestro sudor. Ojalá corazón. Pero son lágrimas, una por cada palabra que no te dije. Y llegará un día en el que no me persigan las ganas de tenerte de nuevo en mi boca. Pero hasta que llegue, seguiré escribiendo todas estas mierdas que ni siquiera leerás. Tampoco es que haga falta.

Y te imagino encima de mi, sobre aquel sofa
y te corrias cuando nos besabamos o nos bebiamos.
Y yo corro, corro hacia algún sitio que me recuerde porqué no estamos juntos y haga que deje de quererte tanto y empiece a odiarte un poquito. Y en el camino te recuerdo besando cada centímetro de mi cuerpo y abrazandome cada sábado como si se fuera a acabar el mundo y solo sobrevivieramos tu y yo. Y bueno, el mundo acabó, acabó destrozado y se llevó consigo todo lo que una vez adoraba. Se acabó porque te fuiste, y no queremos admitir que esta sí era la definitiva. Tenemos miedo a ser olvidados y somos adictos a jugar a que le importamos a alguien.

Y qué difícil es asimilar que no vas a volver. Nunca más. La única forma de seguir a tu lado es escribiendote. Y bueno. Aquí estoy...

20 de junio de 2014

562-D

¿Nunca habéis sentido esa sensación de que sobran muchos días en el calendario? 

Y me ahogo en un vaso vacío. 
Como me quedé desde que te fuiste,
sin ti. 
Sin nosotros. 
Sin mi.

Las noches son malas, cariño, para que engañarnos, necesito tus buenas noches como un poeta su abril. Es desesperante verte 'en línea' y que no hables conmigo y es incluso más desesperante ver como se va acabando la caja de tabaco en vez de la de condones. Y no puedo dormir. Tic-tac, tic-tac, tic-tac. Maldita sea. Sólo me salva el folio y el boli.

Y recuerdo tu voz y suena como un cuchillo recorriendo una pizarra durante 562 dias, que me rompe un poquito por dentro y hace que llueva y que me esconda en algún rincón de las ruinas que dejó el anticiclon. Y mientras intento conciliar el sueño preveo que el dia siguiente no va a cambiar mucho mi vida. No va a ser ningún día.

Por la mañana no tengo fuerzas para levantarme de la cama, ¿para qué, si no puedo darte los buenos dias? Y digo yo, ¿porqué echamos de menos lo que antes echábamos de más? Vaya putada, ¿no? Así que me quedo tirada mirando a algún punto en el techo mientras el sol me va cegando y cuando por fin me levanto, me acerco a la cocina y me preparo un vaso de colacao sin parar de repetirme 'hoy no es ningún día, hoy no es ningún día, hoy no es ningún día....' Y efectivamente no lo es... Porque los dias sin ti pierden bastante sentido, es como si a la noche le quitas la luna, pierde lo que más necesita. Y me vuelvo a mi cama, con mi colacao, la tele de fondo y la mirada perdida. Intentando encontrarme. Y ojalá en tu espalda. Ojalá. 

Y de repente, cuando me empiezo a dar cuenta que te echo de menos, recuerdo que todos los "te quiero", "ojala estuvieses aqui" me quemaban la garganta y al final siempre terminaban consumiendose. Vaya cagada. Siempre tarde. Y recuerdo que durante un año y medio morí por ti, y bueno, quiza lo siga haciendo. Que se yo... Y lo que más me escuece es la puta frase de "podemos seguir siendo amigos, no quiero perderte" y pensaba que ojala los amigos pudieran hacer el amor y besarse en cada semaforo en rojo. Pero eso no es así. No quiero ser tu amiga. No quiero ser nada. Quiero que 365 dias me parezcan pocos y volver a repetir la frase de 'se me ha pasado volando'. O volar hasta la luna y quedarme ahí para salir cada noche. Y que me inviten a algún cubata. No sé. A ver si te veo por algún garito. Ay.

15 de junio de 2014

Te llevaste hasta el título

'Te has marchado ya te has ido, y ahora sé lo que he perdido'

Arramblaste con todo lo que habia a tu paso. Te llevaste todo lo que tenía y lo que pude tener. Te fuiste y diste un portazo que resonará durante varios días, meses incluso. 

Que lo que te quise tan solo es comparable a una buena canción de los Arctic. Para que te hagas una idea, amarte era como mirar el cielo y ver todas estrellas, esa inmensidad. Y te parece que no va a acabar nunca. Es algo único y que sólo se siente cuando quieres -pero de verdad- esa sensación de tranquilidad que te invade al mirar al cielo una noche. Y de miedo por si se te cae encima. Y eso nos pasó, que se nos cayeron las estrellas rompiendo todo lo que habíamos construido. Por romper, rompió hasta nuestra sonrisa.
Te quiero, recuerdalo, tanto como te puedo llegar a odiar ahora, esa mezcla de ambos que hace que la cabeza te duela y que el corazón palpite más fuerte como quejándose de que lo volvió a hacer. Querer hasta doler, digo.

Y sonaban violines que describian todo lo que me pasaba por la cabeza. No quedan lágrimas para calmar el vacío que se siente cuando en un abrir y cerrar de ojos ya solo eres un montón de ruinas y estás sola intentando recoger los pedazos mientras te esfuerzas en encontrar una solución que os salve. Pero la tormenta que se está desatando fuera no te deja ver. Sigues buscando hasta que te das cuenta que no hay nada que hacer, que ya hemos probado todo y que al final el amor ha terminado rompiendonos. Esa sensación de que sólo tú, cariño, puedes salvarme, pero que no estás, ni estarás. Y ojalá nunca lo tengáis que vivir.

Y quieres gritar.
Y se te quitan las ganas de vivir. 
Y cada día te sale sólo una lágrima, para recordarte que así es como estás, sola. Sin ti.
Y sientes que no vas a volver a sonreír de verdad.
Y las calles están vacías. 

Es que joder. Mierda. Mierda. Mierda. Te llevaste todo y no dejaste ni la hoja de reclamaciones.

Empieza a oler a tierra mojada.