8 de septiembre de 2015

Turista en tu pijama

'Voy a partirme el pecho para escribir esto,
asi que si quieres,
aprovecha y cuelate dentro..' ~Mónica Gae


Pongamos que te echo de menos,

¿Vendrías?

Que no hay dia que no me acuerde de ti,
que cada vez que te piense,
tenga que zarandear la cabeza para poder parar.

Pongamos que te imagino cada noche,

¿Te quedarías?

Que me quedo dormida pensando en lo bonito que seria,
despertarme un poquito antes que tú,
para verte soñar,
y ojala conmigo,
ojala con nosotros.

Por mi parte, aún no se que viste en mi,
pero te pido que nunca dejes de mirarme así.

Y es que sin ti, me sobra la mitad de todo,
me sobra la mitad de la cama,
la mitad de la almohada,
las piruletas de regaliz negro.

Y es que sin ti, me faltan los besos entre risas,
las caricias entre abrazos,
los nervios en la estación de tren.

La estación de tren...

Esa que ha visto nuestros besos,
esos besos que imaginé antes de que rozaras mis labios,
esos labios que se acercan temerosos a los tuyos,
por si les desafias a una guerra de poesía.

Poesía..

Conocer la poesia a traves de tus ojos, de tu voz, de tus fotografías,
Mirar tus diminutas orejas y la distancia que las separa de tu clavícula,
dedicaria toda mi vida a besar esa distancia,
a comerme esa distancia,
y juntos,
deborar cualquier kilómetro, que es lo bonito.

Mirar tu espalda es reconocer que estoy perdida,
perdida e inmersa en alguno de tus lunares,
y que no quiero salir,
perder la vida en tu espalda y recuperarla en cada roce de tu mano.

Tu mano, 

cogerme de tu mano y no soltarla nunca,
nunca..
y dejarte descubrirme sitios nuevos,
dejarte que me enseñes Madrid.

Madrid...
que envidia me da Madrid, 
Madrid contigo digo,
y es que sin ti solo son calles,
que rabia me dan sus pasos de peatones,
hasta el muñequito verde se pone colorado cuando te ve cruzar.

Sé que las ciudades andan porque te he visto venir hacia mí,
visitar tus edificios, tus mares y aprenderme tus calles de memoria,
caminarte con los ojos cerrados,
y que me acojas en algún lugar de tu piel,
que es, 
como canta Sabina, 
una patria para mis manos.

Hace mucho que se que mi hogar esta entre tus brazos 
porque en vez de vestirme si tengo frio, 
te desnudas conmigo,
y nos leemos, 
y me abrazas,
y hacemos poesía.

Pongamos que te canto cada noche.

¿Cogerias ese avión?

Pongamos que se trata de un vuelo directo, 
sin tasas 
cruzar las fronteras de las inseguridades 
solo hacer escala entre tu piel y mi pijama.

14 de julio de 2015

La vida.

Apareció. 'Dame tu teléfono', dijo, como quien pregunta qué hora es. Y puso la mesa patas arriba, la locura como plato principal, y los nervios como la bebida.
Te besó. No lo esperabas. Te hizo pensar de más, cantar de más. El tiempo pasaba muy rápido cuando estabas con él. Sólo querías besarle. Sentiste inseguridad. Nervios. Muchos nervios. Pensabas que no dabas lo mejor de ti. Sentiste como nunca habias sentido. Os besábais tímidos, locos, apurando cada hueco que quedaba, por pequeño que fuera. No estabas segura de si  respiraba al son de tu canción favorita o es que el sonido de su respiración se había convertido en ella. Descubriste el cielo al mirar sus ojos, tocaste el cielo al rozarle. Tu corazón se disparaba cuando te miraba mientras hablabas. Y su sonrisa. Buf. Inauguraba la primavera. Te abrazaba fuerte y apretaba, abrazarle era un orgasmo. Ni la mejor canción se podía comparar al sonido de vuestras risas. No necesitabas mirar a otros para saber que te gustaba. Las calles eran mas bonitas desde que las recorriais juntos. Te hizo estar pendiente del movil, llorar, reir, abrir los oidos por si te pedía un beso, meter tripa cuando estábais juntos. Guardabas hasta la servilleta de aquel garito en el que entrasteis.
Y sabias que se iba a ir. Y que ibas a llorar. Y que iba a doler. No hacía falta avisar. Solo deseabas que no escociera mucho. 'No le quiero tanto. No le quiero tanto', te repetías. No le quiero tanto como para no ver que hay gente aqui a mi lado, como canta Andrés. No le quiero tanto como para que tiemble el cielo.

31 de mayo de 2015

Todos los caminos llevan a Roma,
o en mi caso
todos
         me
               llevan
                         a
                             ti.

He ido perdiendo un trocito de mi
por ahí,
en la parada de autobús,
en aquel bar de mala muerte,
en mitad de los abrazos y en las despedidas,
en la cama,
y en ti, claro,
en ti me deje demasiados.

Y ahora, vuelvo a pasar por ahí,
con la esperanza de que al volver,
los recupere,
que vuelva a ser yo sin ti.
Yo sin haberte conocido,
yo sin haberte sonreído,
yo sin haber estado desnuda frente a ti,
yo sin recuerdos.

Pero solo consigo marearme al recordar
tu risa, insoportable,
tus besos, soportables,
tu aroma, atractivo,
tu voz, esencial.
Y lluevo.

Y es que se nos daba tan bien terminar,
nos quisimos, a pesar de ello.
Nos quedamos siempre a medias.
Y duele pensar que estuvimos cerca de tener algo más.
Pero que esa manía por acabarlo todo,
lo jodió,
nos jodió.
Y nos dejó bien jodidos,
una pena que no en la cama.

Y es ridículo actuar como si no me importase,
Claro que me importa,
me importa que ahora, cada vez que miro al futuro,
me parezca un salto al vacío.

Y me da miedo que exista,
vayamos donde vayamos,
esa distancia
que nos deje a medias.

Que nos quedemos en un abrazo,
no lleguemos al rescate.

30 de marzo de 2015

...

Te veo,
beso y deseo que al abrir los ojos estés tú.
Abro los ojos entre besos y reconozco tu cara, tus ojos, tu sonrisa  y la forma que tienes de humedecerte los labios. 
Me separo para dejar de verte,
no quiero verte, no quiero echarte de menos,
y me cuesta 30 centímetros dejar de reconocer tu cara en otro rostro.
Recuerdo el mapa de tu cuerpo, los surcos de tus labios y tus precipicios. Los lunares cerca de tu clavícula, que esas cosas no se olvidan. De alguna manera u otra sigo perdida por ahí.
Y lo que daría porque fueras tú y no otro el que me roza la cara. Verás, es que verte siempre lo jode todo, aún siento escalofríos cuando me cruzo contigo. Y aquel día que te cruzaste conmigo, se me cayó la vida encima, se me salió el alma en un suspiro, deseando que me miraras a mi. Todo desapareció, y el tiempo se ralentizó mientras pasabas a mi lado, con la bufanda hasta la nariz, el ceño fruncido y las manos metidas en los bolsillos. La gente no importaba, solo quería ver tus ojos, a ver si por un casual no me veía reflejada en ellos. Y sobre aquel día, bueno, siempre serás mi gran mar cariño, que nunca se te olvide, nadie podrá superar nuestras olas, ni la certeza con la que las rocas paraban nuestra marea, ni el número de veces que me bañé en tus lagos, y es que sé que, aún, me corro si me roza tu piel.

28 de enero de 2015

.Bullshit.

La calle sigue igual,
mis converse siguen desgastadas,
y mis pantalones continúan rompiéndose por la parte interior del muslo.

Mis dedos siguen mordisqueados,
y pintarme las uñas es, aún, una costumbre semanal,
mis ojos siguen con la raya,
y mis labios siguen sin dejar que los pinte de rojo,
mi colonia es la misma,
mi pelo no ha cambiado.

El salón sigue igual,
mismos cojines, misma televisión;
mi habitación tampoco ha cambiado,
ni las fotos ni los peluches,
la cama sigue en el mismo sitio,
igual, que la ropa acumulada en la silla,

y, bueno, tú sigues siendo aquel
hijo de puta del que me enamoré,
pero yo, cariño, yo ya no soy la misma.

6 de enero de 2015

(M)ariposas

Hoy me he levantado pensando en tus abrazos.

Recuerdo que al llegar ni me miraste, era una más. Y aún me pregunto cómo una persona tan grande como tú pudo fijarse en alguien tan pequeño como yo.
Me gustas. Cuando me miras, me miras de verdad, de todas las maneras que una persona puede mirar. Te miro y me encuentro, no se donde, pero estoy cómoda, en algún lugar entre tus pupilas y tus legañas. Te miro y el mundo se para, todo se resume en tu sonrisa, podría pasarme horas memorizando tu cara, tus brazos, tu espalda y cuando ya me los sepa, examinarme de ti.
A veces me pregunto cómo sería tocarte, y lo imagino y parece que mis manos ya te conocieran, que supieran cada uno de tus laberintos, y pudiera recorrer cada centímetro con los ojos cerrados parandome en cada lunar, y riendome mientras me apartas el pelo. Y pienso que cuando te toque, el universo creará un nuevo planeta para nosotros.
Finjo que no te echo de menos, y tú sabes que miento, juegas con esa ventaja. Me muero de ganas de decirte que no eres uno mas de cientos, que quiero jugar contigo al escondite y que me encuentres, que nos encontremos, en algún lugar de alguna ciudad, que vayamos andando y todas sean las calles más bonitas del mundo, porque vas tú. Porque te paras en cada semaforo a darme un beso.
Parece que mis labios ya conocen los tuyos, que cada vez que te veo y me muerdo el labio inferior es como si te besara, y me hago sangre, y duele no besarte.
Me gusta tu sencillez, hablas y aún así se que siempre me queda algo por conocer. Sonries y pienso que la poesía está sobrevalorada, que con solo mirarte se podrían escribir cien libros, y entonces te ríes. Si lo pienso, suspiro. Empecé a creer en la magia cuando me hablaste, cuando la palabra 'hola' fue la más especial. Sacaste de tu sombrero la varita e hiciste que las mariposas revolotearan de nuevo. Que los insomnios de canciones y sonrisas volvieran y se fueran los de cigarros y lágrimas. Llegaste tú, con tu energía para ponerlo todo patas arriba 
No importa qué digan de nosotros.