29 de septiembre de 2014

Autumn

De repente sonó el despertador y ya era otoño. Las hojas de los arboles caían, y me ocultaban entre tanta gente ¿Las pisaremos juntos este año? Y empezó a llover, parecía que todo lo que no había llovido durante estos meses decidiera hacerlo hoy, aquí, en mi habitación, mientras miraba mi móvil. Estoy tan vacía que ya no me acuerdo de pronunciar tu nombre de vez en cuando. Antes eso era una de mis manías como escuchar música a todo volumen. O las conversaciones en el coche después de salir. Un hábito, de esos que te hacen un poquito más feliz. 
Y recuerdo que me acariciabas cuando íbamos de la mano. Y me parece una forma tan bonita de decir 'te quiero'. Y me querías. Y yo no había sentido por alguien lo que sentía por ti. Esa mezcla de sentimientos que acababan en peleas infernales y besos llenos de tensión. Llámalo tiras y aflojas. Llámalo como quieras pero no amor. Eso no era amor.

12 de septiembre de 2014

Noches con D de debilidad

Se me ha dormido un brazo y está soñando que te abraza, y mientras despierta, unas mariposas le recorren ansiosas por volver a dormirse. Y yo recuerdo aquel día... 'te quiero, no llores' me dijiste mientras te ibas, algo así como si alguien le grita a otro se calle. Todo acabó roto como mi brazo al despertarse. 
O la voz de Rulo. 
O yo sin ti. 
O la cama cuando duermo sola. 
O la cremallera de mis pitillos desgastados.
O los gemidos interrumpidos por los besos. 
O el cielo cuando cae algun rayo. 
O la luna cuando el sol se le pone delante.
O las olas cuando chocan contra las rocas.
Roto. Roto. Roto. 

Y serán las hormonas las que escriben esto porque no merezco echarte de menos. No quiero hacerlo. Me dijiste 'ven' pero no dónde. Y me perdí. En algun sitio entre tu boca y mi clavícula donde rompían miles de olas por las noches. Asi que ya no me permito soñar tanto. No me permito echarte de menos. Ya no dejo la mitad de la cama vacía. Me abro de piernas y la ocupo entera por si acaso vienes y no sé como decirte que no. Ni en las noches de destrucción me permito echarte de menos. Echarte de menos es lo último que necesito. Sería como detonar por dentro. Como activar una bomba en alguna parte de mi cuerpo y taparme los oídos para no oir mis gritos. Y hoy casi lo hago. Casi exploto. Durante un segundo escuche a mi corazón sonando como si estuviera masticando cristales. 

Alguna vez me hablas. Como si quisieras recordarme que sigues aquí. 'He conseguido ser feliz sin ti, -pienso-, aunque me haya costado trescientos treinta insomnios, veintitrés cicatrices y dos o tres amores de contenedor'. Quizá me hablas para tocarme un poquito las cicatrices a ver si se abren. 

Pero, ¿sabes? 
Ya he olvidado tu nombre. 
Como si de tanto repetirlo hubiera dejado de tener sentido. 
Y ojalá antes. 
O no. 
No sé. 
Ven o mátame de una vez. 
O las dos cosas.

1 de septiembre de 2014

Canciones. Versos. Palabras. Letras. Yo.

Música. Parece que el modo aleatorio está de buen humor. Empiezan siendo canciones y terminan siendo pequeñas partes de mi. Te beso en cada verso como lo hice el último día. Bajando las persianas. Cerrando las ventanas.
Y caigo en que nos dieron las 10 y las 11, las 12, la 1 y las 2 y las 3.. Y las 4 y las 5.. Aun me persigue, tic-tac tic-tac tic-tac, me recuerda que llegaste tarde. Y yo, cada noche te dejaba en el sillon las pinturas y una historia en blanco. Y no usaste ni el folio ni las pinturas. Siguió vacío y cada vez peor y cada vez más roto. Y cada vez mas tú y cada vez más yo, sin rastro de nosotros. Y hubo un tiempo en el que te echaba de menos, echaba de menos hasta tu caminar, tu despertar, tu forma de hablar, tu mal humor, tu estar mejor, tu pelo y tu voz.
Cuando nos conocimos te dije que por las noches a mis poros le salian mares, y es bonito recordar aquellos meses de sequía. Aunque al final me dejaras empapada, bajo una cascada que no me dejaba respirar. Y loco por estar conmigo intentabas impresionarme, me decias que podiamos ser héroes tan solo por un dia. Y a mi me valia con que tu fueras mi superheroe, el que me subiera a un tejado cuando me sintiera herida.Y solo me hacias creer que lo hacias. Y yo te queria creer. Y te creía querer. Decías que ibas a ser tú el que hiciese trampas al sol para que no saliera a joder nuestro mundo. Pero al final salió, nos pilló desnudos y nos empapamos de gasolina mientras nos raspábamos para ver si prendiamos y así quemar todos los recuerdos.
Y, claro, me estremezco cuando me identifico con eso de que el amor es el juego en el que un par de ciegos juegan a hacerse daño. Porque nos hicimos daño, corazón. Mucho daño. En lugares que no deberíamos haber tocado, pero qué tontería, no sería lo mismo imaginarte que poder estudiarte con detalle. Asi que usamos cada segundo para poner a prueba nuestras capacidades corporales. Haciendo de cada centímetro, un punto débil, besandolos como si nos intentaramos beber el océano Pacífico. Y yo me pregunto, ¿donde estarán los besos? Se los han quedado las flores. Aquellas flores que huían de mi por si las desvestía tratando de averiguar si me querías.
...
Me falta el aire. Siento un nudo en la garganta. Y si no respiro es por no ahogarme. Ahogarme en recuerdos, conversaciones vacias, manos vacias, hogueras vacías, copas vacias. Aun me viene a la mente cuando el sol que entraba por tu ventana me despertaba en tu cama y me daba por cantar, y te susurraba algo asi como que si te si te si te sirve de algo, que note note note que has llegado. Y no te noté. No llegaste nunca. O llegabas, pero al final acababas dándome la espalda, y yo me quedaba mirandola y echando cuentas, hubiera tardado, más o menos, 20 vidas en contar los lunares de tu espalda. Y es ahí cuando viajo a un mundo en el que no existe otra cosa que no sea su su su su su su su su su su su cuerpo. Pero acabo arañandote, y tu sigues tocandome las cicatrices por si acaso se abren.
Y ahora me dices que hablemos, de ruina y espina. De polvo y heridas. Cuando tú me hiciste polvo las heridas. Dices que hablemos de cualquier cosa. Así que grito para no oirte. Y bebo para no verte. Por lo que pueda pasar. Nunca se sabe lo gilipollas que puedo llegar a ser.
Salgo. Bebo. El rollo de siempre. Hablo con la gente. Pero al llegar a la cama, pienso y, joder que guarrada sin ti. Y me desvivo intentando encontrar la forma de abrazarte y que no me queme la piel, dime ¿cuál es el secreto para dormir cuando no estés? Y acabo rota en mil pedazos otra vez, otra vez, otra vez. Así desde que decidiste ser el inquilino de un corazón que no te correspondía, arrastrando tus cadenas por la noche cerrada y gris, las oigo como vienen hacia mí, hasta que, por fin dije, quieto parado no te arrimes, ya son demasiados abriles para tu amanecer desbocado, mejor que me olvides.

Sabina, Miss Caffeina, Supersubmarina, Marea, Rulo, Extremoduro, Despistaos, Vetusta Morla, David Bowie, Izal.