28 de enero de 2015

.Bullshit.

La calle sigue igual,
mis converse siguen desgastadas,
y mis pantalones continúan rompiéndose por la parte interior del muslo.

Mis dedos siguen mordisqueados,
y pintarme las uñas es, aún, una costumbre semanal,
mis ojos siguen con la raya,
y mis labios siguen sin dejar que los pinte de rojo,
mi colonia es la misma,
mi pelo no ha cambiado.

El salón sigue igual,
mismos cojines, misma televisión;
mi habitación tampoco ha cambiado,
ni las fotos ni los peluches,
la cama sigue en el mismo sitio,
igual, que la ropa acumulada en la silla,

y, bueno, tú sigues siendo aquel
hijo de puta del que me enamoré,
pero yo, cariño, yo ya no soy la misma.

6 de enero de 2015

(M)ariposas

Hoy me he levantado pensando en tus abrazos.

Recuerdo que al llegar ni me miraste, era una más. Y aún me pregunto cómo una persona tan grande como tú pudo fijarse en alguien tan pequeño como yo.
Me gustas. Cuando me miras, me miras de verdad, de todas las maneras que una persona puede mirar. Te miro y me encuentro, no se donde, pero estoy cómoda, en algún lugar entre tus pupilas y tus legañas. Te miro y el mundo se para, todo se resume en tu sonrisa, podría pasarme horas memorizando tu cara, tus brazos, tu espalda y cuando ya me los sepa, examinarme de ti.
A veces me pregunto cómo sería tocarte, y lo imagino y parece que mis manos ya te conocieran, que supieran cada uno de tus laberintos, y pudiera recorrer cada centímetro con los ojos cerrados parandome en cada lunar, y riendome mientras me apartas el pelo. Y pienso que cuando te toque, el universo creará un nuevo planeta para nosotros.
Finjo que no te echo de menos, y tú sabes que miento, juegas con esa ventaja. Me muero de ganas de decirte que no eres uno mas de cientos, que quiero jugar contigo al escondite y que me encuentres, que nos encontremos, en algún lugar de alguna ciudad, que vayamos andando y todas sean las calles más bonitas del mundo, porque vas tú. Porque te paras en cada semaforo a darme un beso.
Parece que mis labios ya conocen los tuyos, que cada vez que te veo y me muerdo el labio inferior es como si te besara, y me hago sangre, y duele no besarte.
Me gusta tu sencillez, hablas y aún así se que siempre me queda algo por conocer. Sonries y pienso que la poesía está sobrevalorada, que con solo mirarte se podrían escribir cien libros, y entonces te ríes. Si lo pienso, suspiro. Empecé a creer en la magia cuando me hablaste, cuando la palabra 'hola' fue la más especial. Sacaste de tu sombrero la varita e hiciste que las mariposas revolotearan de nuevo. Que los insomnios de canciones y sonrisas volvieran y se fueran los de cigarros y lágrimas. Llegaste tú, con tu energía para ponerlo todo patas arriba 
No importa qué digan de nosotros.