De estas noches en las que la soledad no se puede aguantar, donde sólo te refugias en los vasos de cubata y en las que te das cuenta que es una pena que el alcohol me mime más que tú. Y no puedo engañarte, casi es más doloroso imaginarte invitando a una copa a otra chica.
Y recuerdo cuando sólo me bastaba con saber que deseabas hablar conmigo un ratito más cada noche, pero esos tiempos acabaron, ahora ya es eso, un recuerdo. Y la realidad es que cuando miro a mi alrededor sólo veo unos paquetes de tabaco, botellas de vodka y dos vasos de cubata, por si algún día te da por pasarte. Porque ahora me he dado cuenta de lo que hemos perdido, que dicen que más vale tarde que nunca, pero, que queréis que os diga, casi que me quedo con el nunca, no enterarse nunca de la mitad de la cama vacía, o de que vas a bailar sola tu canción favorita.
Que la vida es puta, y duele, aunque algunas heridas solo escuecen hasta que nos habituamos a ellas y acaban pasando desapercibidas para el resto, aunque por dentro y sin que queramos pensarlo demasiado, nos van destrozando y nos vamos acostumbrando a esa terrible sensación de ruinas que se van derrumbando al compás de nuestros latidos. Y que mierda.
Que la vida es puta, y duele, aunque algunas heridas solo escuecen hasta que nos habituamos a ellas y acaban pasando desapercibidas para el resto, aunque por dentro y sin que queramos pensarlo demasiado, nos van destrozando y nos vamos acostumbrando a esa terrible sensación de ruinas que se van derrumbando al compás de nuestros latidos. Y que mierda.