11 de mayo de 2016

El dia de la poesia empezó a tener sentido cuando me lo recordaste. 
Y aunque mi alma se queje voy a seguir contándome mentiras tan bonitas como que no me encantas. Dame algun motivo para poder odiarte. Y es que te sigo mirando sin dejar de querer hacerlo, porque aun sueño con poder inmortalizarte cada día, con poder rozar tu nariz cada mañana mientras me doy cuenta de que es verdad aquello de que el color de las ojeras, depende de las guerras de poesia que se hayan librado esa noche. 
Y son reales las ganas de hablarte cada día y las de llorar porque la cobardia me domine. Pienso que sería mas fácil si hubieramos inventado un idioma que solo entendieramos nosotros, y asi poder gritarte en plena noche, y que me escucharas. Que supieras que aún sigo tirada en cualquier rincón de tu cuerpo para que, cuando te encuentres y decidas buscarme, veas que nunca me alejé. Que no quise alejarme. En cambio tú ya estás lejos. Tan lejos como para darte cuenta que tenemos un poema. 
Y la realidad que me azota es que lo nuestro, aunque muerto, se siente más vivo que nunca. Y tiemblo, se que es asi porque tiemblo cada vez que tengo que abrir los ojos y enfrentarme a la peor de mis pesadillas. Mis labios están morados del frio de la mitad de la cama vacía, de que no te des cuenta que es injusto no darnos la oportunidad. Me quedé con las ganas de aprenderme tus pecas. Y de bailar contigo. Me cortaste las alas antes de emprender el vuelo hacia ti. Hacia tus manías, tus sitios favoritos y tus ganas de reír. A veces, deseo que me digas que tu tambien me echas un poco de menos, y que algunos días piensas en mi. En nosotros.
Solo soy capaz de encontrarme en nuestras antiguas fotos. Me gustaria sumergirme en ellas. Retroceder, volver a cuando estabamos tirados en la piscina mirándonos o cuando hablamos entre cervezas por primera vez. Y es que hablar contigo era como viajar. Cada letra que sangro es una bala que va penetrando cada vez más. Mi cuerpo sigue anclado a aquella estacion de tren que nos vio despedirnos con un hasta luego. Y vio el abrazo cuando el 'luego' llegó. 
Últimamente no tengo sueño, pero a la vez podria dormir todo el dia, para no enfrentarme a que el tren que conducias no es que pasara, es que me atropelló. Y aún asi volveria a tirarme y morir. Por aquello que dicen de que 'el amor cuando no muere mata. Que amores que matan nunca mueren'. Porque si no te has sentido muerto en vida, es que no has vivido.
Tu sabes que ojalá si me ahogo sea contigo. Porque tu haces magia sin trucos. Y nos salvariamos de cualquier tsunami. Sebes que aunque lo niegue todavia me queda la esperanza de que algún día llames a mi puerta diciendo que ya está bien de tonterías, que volvamos a empezar algo nunca debió haber terminado. Pero no quiero ser incertidumbre. No quiero estar sentada esperando que te de por volver. Y ojalá que sí. Ojalá pueda desayunarme las ganas con las que me quede cuando nos dimos aquel último beso. Pero no quiero que vuelvas si de repente es más importante querer a alguien que sentir mucho.
Vete ahora. Todavia se el camino de vuelta a casa. Todavia me recuerdo.
Dame tan solo un motivo
para poder odiarte.
El mar se rompio sobre las rocas, tal y como estaba previsto desde el minuto antes de que se conocieran.
Por si acaso he dejado la ventana abierta, la mesa puesta y un par de botellas de vino. Por si quieres pasarte. Prometo cena, vino blanco y buenas copas.
Y mientras cenamos, hablar de que todo lo que había imaginado antes de volver a besarte va a naufragar en la orilla de tus pestañas. Te preguntaré qué planes habías pensado antes de me escupieras todas esas excusas, que yo ya habia dicho alguna vez. Y que de algun modo, he llegado a creerme. Que quizá dentro de un tiempo volvamos a suceder. O siga mordiéndome la lengua para no besarte cada vez que te vea.
Asi que cuando te vayas voy a mentirme, me diré que no eras lo suficiente bueno, que merezco algo mejor. Aunque sepa que el tiempo no ha estado de nuestro lado. Que nos ha puesto a prueba y hemos perdido.
Suéltame. Ayúdame a no tener que hacer fuerza para no verte cada vez que cierre los ojos, a no pensar en ti cuando llegue el desastre de tocarme sola. Y es triste saber que a lo mejor imagino tus labios cuando bese huídas, y pienso en tus abrazos cuando me desgarren la piel buscando un trocito de mi. Las letras de Andrés me recuerdan que aun me duelen los pies. He bailado bajo lluvias equivocadas y perdón por los bailes. Por pisarte los pies una y otra vez.
Voy a intentar encontrarme mientras tú te buscas en ese mundo al revés. Y es que las personas como tú no hablan de las cosas importantes si no hay un par de cubatas por medio. Y las personas como yo nos tiramos al vacío sin paracaídas. Y durante la caída, si me surgían dudas, recordaba cuando me pedías un beso. Pero no sirvió para llenarlo.
Nos quedaron muchas cosas en el tintero. Y casi duele más de esta manera. Lo llamaste miedo, cuando era que te faltaban fuerzas.