730 dias. 4380 minutos.
Todo eso hace desde que me di cuenta lo que era querer. Y pude sentir lo que era el dolor. Por ti. Por mi. Por nosotros.
Todo eso hace desde que me di cuenta lo que era querer. Y pude sentir lo que era el dolor. Por ti. Por mi. Por nosotros.
Aun siento electricidad en la punta de mis dedos al pensar en tu cuerpo. Como poco a poco iba quitándote la ropa sin desnudarte. Y cuando te vi desnudo, el David se quedó en un prólogo, eras maravilloso, eras un libro abierto. Te abriste. Me abrí y te toqué. Leía a ciegas los surcos de tu piel, tu espalda, tus labios, estabas ardiendo y yo helada así que no pudiste hacer otra cosa que tumbarte y abrazarme. Y que forma tan bonita de decirme que me querías. Teníamos algo en la punta de la lengua. Y lo buscabamos, claro.
Mis ruinas se iban desplomando poco a poco, y tu volvías con un poco de celo mal cortado e intentabas encajar las piezas, y al principio lo conseguias, luego cariño, inevitablemente empezo a despegarse, así que escondí uno de los trozos bajo mi cama, pensando que así se acabaría todo, sin saber que siempre podemos rompernos un poquito más. Entonces me cogias de la mano y empezabamos a correr y a corrernos riendo, gritando, despertando a los vecinos, y yo miraba atrás y veia como un hermoso atardecer nos arropaba, ese cielo color infinito reflejado en tus ojos me secaba las lágrimas y me lavaba el corazón. Y así unas cuantas veces. Y me besabas, me abrazabas y me convertía en terremoto, no paraba de temblar, y de destrozar todo lo que me rodeaba. Me recorría ese escalofrío que me decia que ese era mi lugar, a tu lado, encima de ti, debajo de ti. Contigo. Sea como sea.
Mis ruinas se iban desplomando poco a poco, y tu volvías con un poco de celo mal cortado e intentabas encajar las piezas, y al principio lo conseguias, luego cariño, inevitablemente empezo a despegarse, así que escondí uno de los trozos bajo mi cama, pensando que así se acabaría todo, sin saber que siempre podemos rompernos un poquito más. Entonces me cogias de la mano y empezabamos a correr y a corrernos riendo, gritando, despertando a los vecinos, y yo miraba atrás y veia como un hermoso atardecer nos arropaba, ese cielo color infinito reflejado en tus ojos me secaba las lágrimas y me lavaba el corazón. Y así unas cuantas veces. Y me besabas, me abrazabas y me convertía en terremoto, no paraba de temblar, y de destrozar todo lo que me rodeaba. Me recorría ese escalofrío que me decia que ese era mi lugar, a tu lado, encima de ti, debajo de ti. Contigo. Sea como sea.
Recuerdo tu voz. Tus palabras. 'Mi vida'- decías. Y en ese momento toda la poesía quedó resumida en el beso que nos dimos. No me atrevo a gritar tu nombre, porque una vez empiece no podré parar hasta que me desgarre la voz, hasta que pierda el sentido. Y tengo miedo que no sea suficiente. Que caigamos en lo mismo, y que enmudezca cada vez que me hables. Que me olvide de mí.
Y ahora siento que mi mundo esta patas arriba, tú estás pero sin estar, como una canción de 'The Strokes' sin un solo de guitarra, es sin ser.
Y ahora siento que mi mundo esta patas arriba, tú estás pero sin estar, como una canción de 'The Strokes' sin un solo de guitarra, es sin ser.
Hagamos una excepción hoy, por nosotros, porque es nuestro día. Muérdeme, clávame las uñas, siempre he creído en las señales. No quiero olvidarme de ti. Sigo perdida en alguno de tus lunares. Pilotando una nave que se quedó sin gasolina hace mucho tiempo. Estoy en algún sitio entre la palma de tu mano y tu pecho. Búscame. Rescátame.
Me gusta este día, llueve, es bonito recordarte aunque duela. Es un sabor dulce aunque al final, amargo. Ven, háblame, por favor solo háblame, hoy mas que nunca necesito oírte, sentir que de alguna manera sigues a mi lado, que esas ganas de decirte 'te quiero' no son absurdas y aunque me quemen la garganta, no pase nada porque siga sin decirlo. Aún me duele que no estés a mi lado. Y más me duele que me duela. Y bueno, que en noviembre llueva empieza a tener sentido y no es tan malo después de todo.