Apareció. 'Dame tu teléfono', dijo, como quien pregunta qué hora es. Y puso la mesa patas arriba, la locura como plato principal, y los nervios como la bebida.
Te besó. No lo esperabas. Te hizo pensar de más, cantar de más. El tiempo pasaba muy rápido cuando estabas con él. Sólo querías besarle. Sentiste inseguridad. Nervios. Muchos nervios. Pensabas que no dabas lo mejor de ti. Sentiste como nunca habias sentido. Os besábais tímidos, locos, apurando cada hueco que quedaba, por pequeño que fuera. No estabas segura de si respiraba al son de tu canción favorita o es que el sonido de su respiración se había convertido en ella. Descubriste el cielo al mirar sus ojos, tocaste el cielo al rozarle. Tu corazón se disparaba cuando te miraba mientras hablabas. Y su sonrisa. Buf. Inauguraba la primavera. Te abrazaba fuerte y apretaba, abrazarle era un orgasmo. Ni la mejor canción se podía comparar al sonido de vuestras risas. No necesitabas mirar a otros para saber que te gustaba. Las calles eran mas bonitas desde que las recorriais juntos. Te hizo estar pendiente del movil, llorar, reir, abrir los oidos por si te pedía un beso, meter tripa cuando estábais juntos. Guardabas hasta la servilleta de aquel garito en el que entrasteis.
Y sabias que se iba a ir. Y que ibas a llorar. Y que iba a doler. No hacía falta avisar. Solo deseabas que no escociera mucho. 'No le quiero tanto. No le quiero tanto', te repetías. No le quiero tanto como para no ver que hay gente aqui a mi lado, como canta Andrés. No le quiero tanto como para que tiemble el cielo.
Te besó. No lo esperabas. Te hizo pensar de más, cantar de más. El tiempo pasaba muy rápido cuando estabas con él. Sólo querías besarle. Sentiste inseguridad. Nervios. Muchos nervios. Pensabas que no dabas lo mejor de ti. Sentiste como nunca habias sentido. Os besábais tímidos, locos, apurando cada hueco que quedaba, por pequeño que fuera. No estabas segura de si respiraba al son de tu canción favorita o es que el sonido de su respiración se había convertido en ella. Descubriste el cielo al mirar sus ojos, tocaste el cielo al rozarle. Tu corazón se disparaba cuando te miraba mientras hablabas. Y su sonrisa. Buf. Inauguraba la primavera. Te abrazaba fuerte y apretaba, abrazarle era un orgasmo. Ni la mejor canción se podía comparar al sonido de vuestras risas. No necesitabas mirar a otros para saber que te gustaba. Las calles eran mas bonitas desde que las recorriais juntos. Te hizo estar pendiente del movil, llorar, reir, abrir los oidos por si te pedía un beso, meter tripa cuando estábais juntos. Guardabas hasta la servilleta de aquel garito en el que entrasteis.
Y sabias que se iba a ir. Y que ibas a llorar. Y que iba a doler. No hacía falta avisar. Solo deseabas que no escociera mucho. 'No le quiero tanto. No le quiero tanto', te repetías. No le quiero tanto como para no ver que hay gente aqui a mi lado, como canta Andrés. No le quiero tanto como para que tiemble el cielo.
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