3 de julio de 2014

Sobre las noches...

Todas parecen domingo sin ti. Sin nadie a quien picar, para que me tire un cojín y empecemos una guerra de almohadas que acabe en una batalla por ver quien domina a quien mientras follamos como locos. Todas son iguales y acaban igual. Tienen en común, tu nombre y al invierno del lado izquierdo de la cama. Y todavía desafino cuando alguna canción habla de nosotros, y enmudezco cuando suena esa canción, la canción que presenció como iluminabamos tu salón cuando nos besamos por primera vez, pareciamos dos diamantes cariño. 

Y a eso de las 2, sola, miro a la ventana y me parece que la luna me mira como diciendome 'ven aquí gilipollas. Va a empezar a llover' y me doy cuenta que está ahí cada noche para abrazar y acariciar a todas esas personas que se sienten vacías. Y lloro. Y canto. Recito tu nombre como si fuera auténtica poesía. Y, a veces, saco tu carta de mi cartera y la leo como si todavia existiera un NOSOTROS. Y si en algún momento te preguntas si te he olvidado, mira a la luna, y me verás abrazada a ella y a todos los 'te quiero' que no me atreví a decirte, que llaman a puerta noche tras noche. Luna tras luna.
Las noches dejaron de ser bonitas cuando no me llamabas borracho y me decias que me querias y que me echabas de menos. Daba asco. Si. Mucho. Pero tengo que admitir que lo echo de menos. Era bonito ver 14 llamadas perdidas y descifrar tus mensajes, releerlos mil veces. Te juro que no había nada más bonito que ver que te acordabas de mi aunque estuvieras hasta el culo de ron. Y jugaba a cabrearme contigo, para que me lo volvieras a decir, una y otra vez. Y entiendo que te fueras. Y que nunca vuelvas a escribirme o a llamarme.

Y como el gran hijo de puta que eres, has conseguido que cada vez que mire las estrellas, me acuerde de los lunares de tu espalda y se desate una catástrofe en alguna parte de mi oscura y solitaria habitación, donde la única luz es la del mechero. En el fondo, sé que te cargaste todo lo que alguna vez me importó. Te cargaste todo lo que era. Pero al menos fuiste tú.

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