29 de agosto de 2016

Dime qué,
Dime qué hago yo con este vacío que dejaste en mi cuerpo.
Dime qué hago con las ilusiones que me hice cuando aún pareciamos posibles.
Dime qué hago con mis labios y esas ganas de besarte cada vez que te veo morderte la sonrisa.
Dime qué pasa con mi nariz, que dice que echa de menos rozar la tuya.
Dime cómo calmar mis nervios cada vez que andas cerca.
Dime cómo puedo esconderme de los recuerdos.
Dime cómo olvidar la textura de tu piel.
Dime porqué abres y cierras la herida a tu antojo.
Dime porqué eres el dueño de mis sueños.
Dime porqué aún sigo esperando una llamada, de estas que acaban bien, en la que me digas que basta ya de hacer el tonto, que salgamos de copas y hablemos de nosotros.
Dime porqué, aunque sean milimetros, parecen kilómetros la diferencia entre tus dedos y los mios.
Dime porqué, de repente estoy perdida desde que me dijiste que no te encontrabas.
Dime porqué la llama de mi esperanza aún no se consume.

Dime tú,
Dime qué hago con tus ojos y esas ganas de mirarlos siempre.
Dime qué hago con la luna y las estrellas si cada vez que miro al cielo se dibujan tus facciones.
Dime qué hago con tus manos, la ternura de tu boca y la mancha en tu cadera.
Dime porqué apareces en mi cabeza este durmiendo o despierta.
Dime cuántos amores de contenedor hay que tener para que vuelvas. O para olvidarte.
Dime cómo hago para olvidar esa banda sonora tan bonita, que es tu risa.
Dime cómo se hace para no querer encontrarte en cada esquina.
Dime cómo ir de frente.
Dime cómo se olvida el calor de tu espalda. De momento me quedo aquí, por si me buscas, para que veas que nunca me fui del todo.

11 de mayo de 2016

El dia de la poesia empezó a tener sentido cuando me lo recordaste. 
Y aunque mi alma se queje voy a seguir contándome mentiras tan bonitas como que no me encantas. Dame algun motivo para poder odiarte. Y es que te sigo mirando sin dejar de querer hacerlo, porque aun sueño con poder inmortalizarte cada día, con poder rozar tu nariz cada mañana mientras me doy cuenta de que es verdad aquello de que el color de las ojeras, depende de las guerras de poesia que se hayan librado esa noche. 
Y son reales las ganas de hablarte cada día y las de llorar porque la cobardia me domine. Pienso que sería mas fácil si hubieramos inventado un idioma que solo entendieramos nosotros, y asi poder gritarte en plena noche, y que me escucharas. Que supieras que aún sigo tirada en cualquier rincón de tu cuerpo para que, cuando te encuentres y decidas buscarme, veas que nunca me alejé. Que no quise alejarme. En cambio tú ya estás lejos. Tan lejos como para darte cuenta que tenemos un poema. 
Y la realidad que me azota es que lo nuestro, aunque muerto, se siente más vivo que nunca. Y tiemblo, se que es asi porque tiemblo cada vez que tengo que abrir los ojos y enfrentarme a la peor de mis pesadillas. Mis labios están morados del frio de la mitad de la cama vacía, de que no te des cuenta que es injusto no darnos la oportunidad. Me quedé con las ganas de aprenderme tus pecas. Y de bailar contigo. Me cortaste las alas antes de emprender el vuelo hacia ti. Hacia tus manías, tus sitios favoritos y tus ganas de reír. A veces, deseo que me digas que tu tambien me echas un poco de menos, y que algunos días piensas en mi. En nosotros.
Solo soy capaz de encontrarme en nuestras antiguas fotos. Me gustaria sumergirme en ellas. Retroceder, volver a cuando estabamos tirados en la piscina mirándonos o cuando hablamos entre cervezas por primera vez. Y es que hablar contigo era como viajar. Cada letra que sangro es una bala que va penetrando cada vez más. Mi cuerpo sigue anclado a aquella estacion de tren que nos vio despedirnos con un hasta luego. Y vio el abrazo cuando el 'luego' llegó. 
Últimamente no tengo sueño, pero a la vez podria dormir todo el dia, para no enfrentarme a que el tren que conducias no es que pasara, es que me atropelló. Y aún asi volveria a tirarme y morir. Por aquello que dicen de que 'el amor cuando no muere mata. Que amores que matan nunca mueren'. Porque si no te has sentido muerto en vida, es que no has vivido.
Tu sabes que ojalá si me ahogo sea contigo. Porque tu haces magia sin trucos. Y nos salvariamos de cualquier tsunami. Sebes que aunque lo niegue todavia me queda la esperanza de que algún día llames a mi puerta diciendo que ya está bien de tonterías, que volvamos a empezar algo nunca debió haber terminado. Pero no quiero ser incertidumbre. No quiero estar sentada esperando que te de por volver. Y ojalá que sí. Ojalá pueda desayunarme las ganas con las que me quede cuando nos dimos aquel último beso. Pero no quiero que vuelvas si de repente es más importante querer a alguien que sentir mucho.
Vete ahora. Todavia se el camino de vuelta a casa. Todavia me recuerdo.
Dame tan solo un motivo
para poder odiarte.
El mar se rompio sobre las rocas, tal y como estaba previsto desde el minuto antes de que se conocieran.
Por si acaso he dejado la ventana abierta, la mesa puesta y un par de botellas de vino. Por si quieres pasarte. Prometo cena, vino blanco y buenas copas.
Y mientras cenamos, hablar de que todo lo que había imaginado antes de volver a besarte va a naufragar en la orilla de tus pestañas. Te preguntaré qué planes habías pensado antes de me escupieras todas esas excusas, que yo ya habia dicho alguna vez. Y que de algun modo, he llegado a creerme. Que quizá dentro de un tiempo volvamos a suceder. O siga mordiéndome la lengua para no besarte cada vez que te vea.
Asi que cuando te vayas voy a mentirme, me diré que no eras lo suficiente bueno, que merezco algo mejor. Aunque sepa que el tiempo no ha estado de nuestro lado. Que nos ha puesto a prueba y hemos perdido.
Suéltame. Ayúdame a no tener que hacer fuerza para no verte cada vez que cierre los ojos, a no pensar en ti cuando llegue el desastre de tocarme sola. Y es triste saber que a lo mejor imagino tus labios cuando bese huídas, y pienso en tus abrazos cuando me desgarren la piel buscando un trocito de mi. Las letras de Andrés me recuerdan que aun me duelen los pies. He bailado bajo lluvias equivocadas y perdón por los bailes. Por pisarte los pies una y otra vez.
Voy a intentar encontrarme mientras tú te buscas en ese mundo al revés. Y es que las personas como tú no hablan de las cosas importantes si no hay un par de cubatas por medio. Y las personas como yo nos tiramos al vacío sin paracaídas. Y durante la caída, si me surgían dudas, recordaba cuando me pedías un beso. Pero no sirvió para llenarlo.
Nos quedaron muchas cosas en el tintero. Y casi duele más de esta manera. Lo llamaste miedo, cuando era que te faltaban fuerzas.

16 de enero de 2016

Volvemos a encontrarnos

Son las 2 y mucho de la mañana y me ha dado por leer conversaciones antiguas nuestras. No se porqué. Lo mismo lo hago para poder explicar las ganas de llorar. Y es que tu siempre fuiste una buena excusa por la que estar triste. Estoy a dos cubatas de llamarte. Habia tanto amor... que mania de romperlo todo una y otra vez, y luego otra vez. 
Y es que aun te echo de menos. No a ti. Entiendeme. Echo de menos lo que provocabas. Cómo tus brazos conseguian calmar el tornado que era a veces. Como me abrazabas cuando te reias fuerte. Los insomnios. Las peleas. Las reconciliaciones. 
Y bueno, gracias. Por ayudarme a conocerme mejor. Mis limites. Lo que quiero tener a mi lado y lo que no me gusta de las personas. Por ser el mejor y por ser el mayor hijo de puta del mundo. Por enseñarme lo que es odiar hasta que el corazon reviente, y lo que es amar hasta tener el corazon reventado. Y es que si no estuve enamorada, me falto poco. Agradezco que me jodieras tantas veces, me ha hecho más fuerte. 
Nos queriamos muy bonito, y eso me ha demostrado que hay personas por las que merece la pena luchar empleando nuestra artillería más pesada. Y así lo hice. Tú contraatacaste. Yo perdí la batalla recostada en tu pecho y abrazada al olvido. Aunque luchara contra viento y marea, siempre perdía. Éramos un arma de doble filo que cuando menos, y cuando más, lo esperabamos nos clavavamos las uñas en el alma para ver quien aguantaba más el dolor. Nos gustaba meter el dedo en las cicatrices que estaban a punto de curarse. Provocabamos peleas solo para tensar más la cuerda. Al final la cuerda se rompio por el medio. Y caimos los dos. Y nadie nos cogio.
Gracias por levantarme tantas veces y por ponerme la zancadilla otras tantas. Por intentar que me hundiera durante mucho tiempo. Casi lo consigues. Lo que si conseguiste es una grieta en mi coraza. Lo mismo, si te da por volver, sigue abierta. 
Tambien, por quitarme la inocencia y la venda de los ojos. Y es que la vida a veces no es bonita. A veces nos ahoga y hay que nadar solos. Y para olvidarte, a ti y todo lo que significabas, me di cuenta que no valia con dar un par de besos a gente que me quería guarro. Tenia que darme besos a mi y contemplar mi galaxia, visitar mis monumentos y navegar sobre mis playas. Verme bonita de nuevo. Conocer mi ciudad. Curarme yo mis heridas.

No se si tu sientes lo mismo. A ver si alguien te coge el testigo. Esta tormenta esta empezando a calarme los huesos. Lo mismo viene alguien y me abraza tan fuerte que nuestros cuerpos se hacen uno. Y paro de temblar. ¿Sabes? Desnudarse esta siendo tan dificil desde que te fuiste cariño.

8 de septiembre de 2015

Turista en tu pijama

'Voy a partirme el pecho para escribir esto,
asi que si quieres,
aprovecha y cuelate dentro..' ~Mónica Gae


Pongamos que te echo de menos,

¿Vendrías?

Que no hay dia que no me acuerde de ti,
que cada vez que te piense,
tenga que zarandear la cabeza para poder parar.

Pongamos que te imagino cada noche,

¿Te quedarías?

Que me quedo dormida pensando en lo bonito que seria,
despertarme un poquito antes que tú,
para verte soñar,
y ojala conmigo,
ojala con nosotros.

Por mi parte, aún no se que viste en mi,
pero te pido que nunca dejes de mirarme así.

Y es que sin ti, me sobra la mitad de todo,
me sobra la mitad de la cama,
la mitad de la almohada,
las piruletas de regaliz negro.

Y es que sin ti, me faltan los besos entre risas,
las caricias entre abrazos,
los nervios en la estación de tren.

La estación de tren...

Esa que ha visto nuestros besos,
esos besos que imaginé antes de que rozaras mis labios,
esos labios que se acercan temerosos a los tuyos,
por si les desafias a una guerra de poesía.

Poesía..

Conocer la poesia a traves de tus ojos, de tu voz, de tus fotografías,
Mirar tus diminutas orejas y la distancia que las separa de tu clavícula,
dedicaria toda mi vida a besar esa distancia,
a comerme esa distancia,
y juntos,
deborar cualquier kilómetro, que es lo bonito.

Mirar tu espalda es reconocer que estoy perdida,
perdida e inmersa en alguno de tus lunares,
y que no quiero salir,
perder la vida en tu espalda y recuperarla en cada roce de tu mano.

Tu mano, 

cogerme de tu mano y no soltarla nunca,
nunca..
y dejarte descubrirme sitios nuevos,
dejarte que me enseñes Madrid.

Madrid...
que envidia me da Madrid, 
Madrid contigo digo,
y es que sin ti solo son calles,
que rabia me dan sus pasos de peatones,
hasta el muñequito verde se pone colorado cuando te ve cruzar.

Sé que las ciudades andan porque te he visto venir hacia mí,
visitar tus edificios, tus mares y aprenderme tus calles de memoria,
caminarte con los ojos cerrados,
y que me acojas en algún lugar de tu piel,
que es, 
como canta Sabina, 
una patria para mis manos.

Hace mucho que se que mi hogar esta entre tus brazos 
porque en vez de vestirme si tengo frio, 
te desnudas conmigo,
y nos leemos, 
y me abrazas,
y hacemos poesía.

Pongamos que te canto cada noche.

¿Cogerias ese avión?

Pongamos que se trata de un vuelo directo, 
sin tasas 
cruzar las fronteras de las inseguridades 
solo hacer escala entre tu piel y mi pijama.

14 de julio de 2015

La vida.

Apareció. 'Dame tu teléfono', dijo, como quien pregunta qué hora es. Y puso la mesa patas arriba, la locura como plato principal, y los nervios como la bebida.
Te besó. No lo esperabas. Te hizo pensar de más, cantar de más. El tiempo pasaba muy rápido cuando estabas con él. Sólo querías besarle. Sentiste inseguridad. Nervios. Muchos nervios. Pensabas que no dabas lo mejor de ti. Sentiste como nunca habias sentido. Os besábais tímidos, locos, apurando cada hueco que quedaba, por pequeño que fuera. No estabas segura de si  respiraba al son de tu canción favorita o es que el sonido de su respiración se había convertido en ella. Descubriste el cielo al mirar sus ojos, tocaste el cielo al rozarle. Tu corazón se disparaba cuando te miraba mientras hablabas. Y su sonrisa. Buf. Inauguraba la primavera. Te abrazaba fuerte y apretaba, abrazarle era un orgasmo. Ni la mejor canción se podía comparar al sonido de vuestras risas. No necesitabas mirar a otros para saber que te gustaba. Las calles eran mas bonitas desde que las recorriais juntos. Te hizo estar pendiente del movil, llorar, reir, abrir los oidos por si te pedía un beso, meter tripa cuando estábais juntos. Guardabas hasta la servilleta de aquel garito en el que entrasteis.
Y sabias que se iba a ir. Y que ibas a llorar. Y que iba a doler. No hacía falta avisar. Solo deseabas que no escociera mucho. 'No le quiero tanto. No le quiero tanto', te repetías. No le quiero tanto como para no ver que hay gente aqui a mi lado, como canta Andrés. No le quiero tanto como para que tiemble el cielo.

31 de mayo de 2015

Todos los caminos llevan a Roma,
o en mi caso
todos
         me
               llevan
                         a
                             ti.

He ido perdiendo un trocito de mi
por ahí,
en la parada de autobús,
en aquel bar de mala muerte,
en mitad de los abrazos y en las despedidas,
en la cama,
y en ti, claro,
en ti me deje demasiados.

Y ahora, vuelvo a pasar por ahí,
con la esperanza de que al volver,
los recupere,
que vuelva a ser yo sin ti.
Yo sin haberte conocido,
yo sin haberte sonreído,
yo sin haber estado desnuda frente a ti,
yo sin recuerdos.

Pero solo consigo marearme al recordar
tu risa, insoportable,
tus besos, soportables,
tu aroma, atractivo,
tu voz, esencial.
Y lluevo.

Y es que se nos daba tan bien terminar,
nos quisimos, a pesar de ello.
Nos quedamos siempre a medias.
Y duele pensar que estuvimos cerca de tener algo más.
Pero que esa manía por acabarlo todo,
lo jodió,
nos jodió.
Y nos dejó bien jodidos,
una pena que no en la cama.

Y es ridículo actuar como si no me importase,
Claro que me importa,
me importa que ahora, cada vez que miro al futuro,
me parezca un salto al vacío.

Y me da miedo que exista,
vayamos donde vayamos,
esa distancia
que nos deje a medias.

Que nos quedemos en un abrazo,
no lleguemos al rescate.

30 de marzo de 2015

...

Te veo,
beso y deseo que al abrir los ojos estés tú.
Abro los ojos entre besos y reconozco tu cara, tus ojos, tu sonrisa  y la forma que tienes de humedecerte los labios. 
Me separo para dejar de verte,
no quiero verte, no quiero echarte de menos,
y me cuesta 30 centímetros dejar de reconocer tu cara en otro rostro.
Recuerdo el mapa de tu cuerpo, los surcos de tus labios y tus precipicios. Los lunares cerca de tu clavícula, que esas cosas no se olvidan. De alguna manera u otra sigo perdida por ahí.
Y lo que daría porque fueras tú y no otro el que me roza la cara. Verás, es que verte siempre lo jode todo, aún siento escalofríos cuando me cruzo contigo. Y aquel día que te cruzaste conmigo, se me cayó la vida encima, se me salió el alma en un suspiro, deseando que me miraras a mi. Todo desapareció, y el tiempo se ralentizó mientras pasabas a mi lado, con la bufanda hasta la nariz, el ceño fruncido y las manos metidas en los bolsillos. La gente no importaba, solo quería ver tus ojos, a ver si por un casual no me veía reflejada en ellos. Y sobre aquel día, bueno, siempre serás mi gran mar cariño, que nunca se te olvide, nadie podrá superar nuestras olas, ni la certeza con la que las rocas paraban nuestra marea, ni el número de veces que me bañé en tus lagos, y es que sé que, aún, me corro si me roza tu piel.

28 de enero de 2015

.Bullshit.

La calle sigue igual,
mis converse siguen desgastadas,
y mis pantalones continúan rompiéndose por la parte interior del muslo.

Mis dedos siguen mordisqueados,
y pintarme las uñas es, aún, una costumbre semanal,
mis ojos siguen con la raya,
y mis labios siguen sin dejar que los pinte de rojo,
mi colonia es la misma,
mi pelo no ha cambiado.

El salón sigue igual,
mismos cojines, misma televisión;
mi habitación tampoco ha cambiado,
ni las fotos ni los peluches,
la cama sigue en el mismo sitio,
igual, que la ropa acumulada en la silla,

y, bueno, tú sigues siendo aquel
hijo de puta del que me enamoré,
pero yo, cariño, yo ya no soy la misma.

6 de enero de 2015

(M)ariposas

Hoy me he levantado pensando en tus abrazos.

Recuerdo que al llegar ni me miraste, era una más. Y aún me pregunto cómo una persona tan grande como tú pudo fijarse en alguien tan pequeño como yo.
Me gustas. Cuando me miras, me miras de verdad, de todas las maneras que una persona puede mirar. Te miro y me encuentro, no se donde, pero estoy cómoda, en algún lugar entre tus pupilas y tus legañas. Te miro y el mundo se para, todo se resume en tu sonrisa, podría pasarme horas memorizando tu cara, tus brazos, tu espalda y cuando ya me los sepa, examinarme de ti.
A veces me pregunto cómo sería tocarte, y lo imagino y parece que mis manos ya te conocieran, que supieran cada uno de tus laberintos, y pudiera recorrer cada centímetro con los ojos cerrados parandome en cada lunar, y riendome mientras me apartas el pelo. Y pienso que cuando te toque, el universo creará un nuevo planeta para nosotros.
Finjo que no te echo de menos, y tú sabes que miento, juegas con esa ventaja. Me muero de ganas de decirte que no eres uno mas de cientos, que quiero jugar contigo al escondite y que me encuentres, que nos encontremos, en algún lugar de alguna ciudad, que vayamos andando y todas sean las calles más bonitas del mundo, porque vas tú. Porque te paras en cada semaforo a darme un beso.
Parece que mis labios ya conocen los tuyos, que cada vez que te veo y me muerdo el labio inferior es como si te besara, y me hago sangre, y duele no besarte.
Me gusta tu sencillez, hablas y aún así se que siempre me queda algo por conocer. Sonries y pienso que la poesía está sobrevalorada, que con solo mirarte se podrían escribir cien libros, y entonces te ríes. Si lo pienso, suspiro. Empecé a creer en la magia cuando me hablaste, cuando la palabra 'hola' fue la más especial. Sacaste de tu sombrero la varita e hiciste que las mariposas revolotearan de nuevo. Que los insomnios de canciones y sonrisas volvieran y se fueran los de cigarros y lágrimas. Llegaste tú, con tu energía para ponerlo todo patas arriba 
No importa qué digan de nosotros.